Alumbrando la calle del café

Cuando se hace de noche, la librería y el café se revisten de un aura nueva, un aura misteriosa y cálida. Dan ganas de quedarse un rato más.

Hacer del café un lugar agradable, en eso pensamos. Pintamos la fachada, cambiamos algunas lámparas y arreglamos la jardinera. Por último, colocamos un festón de lámparas que ilumina por las noches la fachada y crea un ambiente mágico.

Primero elegimos el color de la fachada, en la colonia Roma hay fachadas asombrosas de residencias que conviven con casas sencillas, edificios de departamentos, lugares históricos, parques, plazas y jardines.

Elegimos un color claro para darle vida, queríamos que destacara de inmediato, que saltara a la vista. El lugar no es nuestro, sin embargo, entendemos que hay que procurarse un espacio agradable y eso significa darle mantenimiento, cuidarlo y pintarlo de vez en cuando.

En el interior el café convive con una librería de viejo. Siempre hay libros por aquí y por allá. Vienen muchas personas a buscar en los libreros tesoros ocultos. A veces se quedan a hojear sus libros mientras se toman algo.

Cuando se hace de noche, la librería y el café se revisten de un aura nueva, un aura misteriosa y cálida. Dan ganas de quedarse un rato más.

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